días de mierda…

Estoy enojada conmigo por no dedicarme al 100% a la universidad y dedicarle apenas el 15% de mi tiempo, después me quejo de las calificaciones de mierda. No tengo cabeza para nada, a veces parece que no me apetece hacer una mierda y me pone mala estar así.

He dejado de hacer fotos, de escribir y de leer… el español se me va olvidando y parece que entorpezco porque ya no sé cómo se escriben ciertas palabras en español. No sé qué coño me ha pasado. No hablo español con nadie y cuando lo hablo me parece raro y siempre busco palabras en portugués e intento adaptarlas al español. Una anécdota graciosa que me suele pasar a veces es que, cuando intento responderle en español a mi madre, automáticamente se me sale el puto portugués…  echo de menos hablar español e incluso escribirlo. El único sitio en donde puedo hacerlo es aquí porque ni en casa, vamos…

He decidido que voy a escribir más veces o, por lo menos, intentarlo (que no prometo que lo haga, pero me gustaría cumplir mi palabra).

Solía ser…

Solía ser callada y sin gracia…
solía ser estúpida y aburrida
solía estar triste y abrumada
solía pensar en la muerte
Solía pensar mucho sobre… no interesa sobre qué…
Solía ser…quién?

No me gustaba salir, ni hablar, no tenía amigos…

Solía ser solitaria
solía molestarme con cierta facilidad
solía ser una persona sin objetivos
solía ser muy diferente de lo que soy ahora mismo.

Sí, he cambiado y para mi bien, he aprendido de mis errores.
Me he fortalecido.
No quiere decir que ya no llore, claro que lloro.
Todos lloramos.

Solía pensar que no era capaz de nada

Ahora?

Ahora creo en mí.
ahora sé que soy capaz
ahora sé que tengo objetivos
ahora ya no callo más
ahora me rio de todo
ahora me arriesgo y no soy aburrida
Ahora ya no pienso en la muerte

Ahora…ahora ya sé quién cojones soy yo y adónde voy.
Ahora sí que soy la verdadera RORY.

Puede que a veces me sienta perdida, pero siempre recordaré que soy más fuerte que todo lo que ha de venir.

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Después de casi 5 largos años…

Juré, y no sé porqué, que nunca más volvería a escribir en el blog (o por lo menos en éste). Sentía la necesidad de recuperar una parte de mí que dejé en el pasado, quizá un motivo para el querer volver a escribir en este blog.

Han pasado ya 5 años o eso creo… en realidad no sé si fueron 4, 5 o 6 años, pero he hecho cuentas desde la última vez que, si no recuerdo mal, fue a mediados del 2011/2012 que publiqué la última entrada en este blog. La primera vez que yo publiqué algo aquí, tenia entre 13 a 14 años y escribía cosa sobre mí, sobre mi entorno y muchas otras cosas que no vienen a cuento. Es mi primer viernes sin que tenga que preocuparme por el trabajo o por cosas de la universidad y, que en realidad, no tengo cuerpo para escribir con detalles todo lo que ha pasado en estos casi 5 años, pero que de seguro os puedo  hacer una lista resumida. Aquí voy:

  • Dejé wordpress porque ya no sentía motivación para escribir aquí, posteriormente me había mudado de país y supongo que eso influenció mucho en mí. Tuve una crisis conmigo propia, llegando al punto de sentirme mal y triste todo el tiempo. Pasé por una mala racha llena de altibajos.
  • Conocí a mi novio aquí en Portugal de una manera extraña, al principio no me interesó, ni me parecía nada especial. Nos encontrabamos a escondidas en un café todos los miércoles, pues a mi prima no le gustaba que yo saliera con chicos ya que pensaba cosas impropias. Al final acabó por conquistarme y ahora ya tenemos 4 años juntos.
  • Pasé un año largo esperando entrar en la universidad. Finalmente cuando entré, fui la persona más feliz del mundo. Estudiava en la Universidade da Beira Interior en Covilhã, una ciudad maravillosa en el que conocí a mis mejores amigos. Lamentablemente tuve que dejar esa universidad, abandonando así, la ciudad de Covilhã. Actualmente vivo y estudio en la Universidad de Aveiro la carrera de Lenguas, Literaturas y Culturas. El año pasado y, con mucha pena, tuve que interrumpir mis estudio, pues había encontrado trabajo y no me dieron grande facilidad para estudiar. Hoy en día, volví a la universidad, ya no trabajo más en ese restaurante puesto que ya estaba muy cansada de ese trabajo; ahora trabajo en un bar y me siento feliz.
  • Perdí la virginidad con mi novio de una forma poco placentera, en realidad nunca imaginé que fuera tan doloroso, pues nada es como lo ponen en las películas. Tuve muchos problemas al inicio, pero con mucha paciencia y tiempo dejé de sentir dolor y pasó a ser placentero.
  • Aun soy una persona muy ansiosa, pero sólo en clases o cuando tengo que participar. Puedo decir que ya soy más sociable, ya no me siento tan tensa cuando tengo que hablar con un desconocido; ese miedo de hablar o de relacionarme con otras pesonas  se ha ido desapareciendo a lo largo de estos años.
  • Antes sentía un enorme vacío dentro de mi, era una persona fría, insegura y completamente diferente de lo que soy ahora. Me siento mejor, más confiante, más sana, más dulce, más yo.
  • Estoy en el último año de la carrera, aunque tendré que hacer medio año más en el próximo año porque en el año que cambié de universidad tuve un cacao mental con las asginaturas. Resulta que cuando pedí las acreditaciones de las asignaturas que ya había hecho correspodian una parte al primer año de carrera y otra al segundo año. Acabó por ser un caos, llegando así, al resultado de suspender 5 asignaturas; 4 del primer semestre y 1 en el segunda semestre.
  • Finalmente puedo decir que tengo amigos; pocos pero buenos.

No me parece que tenga más que actualizar.

Pesadilla

Abrí los ojos lentamente. Me encontraba sentado sobre una mullida y húmeda superficie, que resultó ser musgo. Miré hacia arriba, las densas copas  de aquellos inmensos arboles que me rodeaban se elevaban al cielo, algunos rayos de sol se colaban entre los resquicios de las más altas y iluminaban el bosque. ¿Cómo había llegado hasta allí? Hice un gran esfuerzo ,en vano, no recordaba nada anterior a aquello. Entonces me di cuenta  de que algo frío, duro y afilado me punzaba en la mano derecha la abrí lentamente, una pequeña placa metálica yacía sobre mi palma abierta, la había cogido tan fuertemente, que ni siquiera me había dado cuenta del dolor, y pequeñas gotitas de sangre se escurrían entre mis dedos. ¿Cómo había llegado aquel extraño objeto a mi mano? ¿y con qué propósito? Me quedé encandilado mirándola, viéndola relucir sobre mi mano, al fin me levanté. Pero no estaba solo, sentada sobre el musgo, una mujer joven me daba la espalda. Se giró lentamente y me habló con una voz casi celestial:
-¿Lo has encontrado?- Y yo le tendí aquella pequeña placa de metal, y nada más, ni siquiera supe porque lo hacía.
-Bien. Ahora intenta recordar porque estás aquí. ¿Recuerdas haber salido una noche muy ebrio  de la taberna a la que sueles ir después de la cena?
-Un pequeño destello iluminó ni mente, mis ojos relampaguearon escasos segundos, suficiente como para que ella se diera cuenta de que empezaba a recordar.
-Llegaste a tu casa y ella te estaba esperando, se puso pesada contigo y discutisteis, y tú solo pensabas en poder llegar al dormitorio. ¿No es así?- Asentí levemente y temí que algo horrible se avecinaba, aunque su voz permanecía serena.
-La agarraste del pelo, la golpeaste contra la pared, ella gritó que la dejaras que le estabas haciendo daño que estaba asustada, pero estabas cegado por la ira. No paraste a tiempo.-Me desplomé sobre el suelo, las lágrimas corrían por mis mejillas como riachuelos de primavera, lo recordé todo, ya no hacía falta que aquella mujer hablara, las imágenes se iban formando claramente en mi mente. Ella gritando, mis manos manchadas de su sangre tibia, ella cayendo al suelo, inerte y su mirada vacía y sin vida. Permanecí largo rato agachado, pensando en aquella atrocidad. La voz de aquella mujer me sacó de mi ensimismamiento. Me desperté acalorado. Estaba sudado, los rayos de sol entraban por la ventana abierta y iluminaban sus cabellos finos como la seda. Salté de la cama. ¿Había sido un sueño? Desde luego parecía muy real, pero era imposible que yo cometiera un acto tan brutal contra la mujer que amaba. No me preocupé demasiado, y para la hora de cenar ya lo había olvidado todo. Después de la cena fui al bar como cada día. Cuando me quise dar cuenta estaba camino de casa totalmente ebrio. La cabeza me daba vueltas, en mi bolsillo algo frío me quemaba la piel, lo saqué y pude comprobar para mi horror que era la pequeña placa de metal que había encontrado en mi sueño, estaba muy borracho y no podía pensar con claridad. Llegué a casa, y abrí la puerta lentamente, rezando para que ella no estuviera esperándome de pié junto a la escalera, di la luz, y allí estaba ella, todo era igual que en mi pesadilla. Y como era de esperar discutimos muy fuerte, y yo la agarré del pelo y la tiré contra la pared. Nunca me había estado tan fuera de mi. Gritó que le hacía daño, que parara de un vez, que estaba asustada, cayó al suelo sollozando débilmente, magullada, y al ver su rostro desencajado, un pequeño resquicio de inteligencia brilló en mi mente, aquel rostro al que yo tanto amaba, ¡que le había hecho!  Saqué una pequeña pistola de mi bolsillo, apreté el gatillo, ¿Qué sentido tenía si la mataba? jamás podría vivir sin ella. Sonó un disparo sordo, más sollozos, y mi cuerpo inerte cayó hacia adelante. Ella gritó. Pero yo comprendí que jamás podría haber existido un mundo para mí donde ella no estuviera.